Avance del documental sobre el sonero Chamaco Ramirez

chamaro ramirez documentalUn documental realizado por Deboka Films y Agúzate rescata la memoria de este gran cantante salsero de sino trágico, Chamaco Ramírez. Una historia de melodía y dolor.

Crédito: Deboka Films

A Chamaco Ramírez lo encontraron agonizante en una calle solitaria del South Bronx en la madrugada del domingo 27 de marzo de 1983. Tenía un impacto de bala en la nuca y otro en la mejilla y murió mientras era conducido al hospital más cercano. El crimen nunca se esclareció y la muerte del cantante pasó a engrosar la tristes estadísticas del distrito neoyorquino con la más alta tasa de delincuencia de Estados Unidos en ese momento. Pero el sonero puertorriqueño también aumentó otra lista triste, la de los músicos salseros que fallecieron a causa de su adicción a las drogas. Los 80 serían especialmente trágicos en tal sentido, pues el tráfico en sitios como aquel del Bronx estaba a la orden del día.

Chamaco, de 44 años, nacido en Santurce en 1941 con el nombre de Ramón Luis Ramírez Toro, fue llorado y enterrado como el gran sonero que había sido en una carrera que inició siendo un adolescente y culminó con un álbum en solitario prensado por el sello Inca, filial de Fania, Alive and Kicking. Y ese es justamente el título de un documental que se encuentra en su fase final y que busca rescatar la memoria de un músico excepcional que pudo haber brillado muchísimo más si la droga y su entorno no lo hubiese consumido de esa forma.

Su carrera musical estuvo, por sobre todas las cosas, ligada a la de Tommy Olivencia, pues fue uno de los cantantes fundadores de la gran orquesta del trompetista boricua junto a Paquito Guzmán. Con Olivencia estaría en las primeras producciones de los años 60 en San Juan, antes de viajar a Nueva York y comenzar a trabajar para la banda del timbalero Kako Bastar, quien lo vincularía además a la ahora legendaria Alegre All Stars. Sin embargo, nunca se desvinculó totalmente de Olivencia y a mediados de los 70 grabaría algunos de sus éxitos más sonados: Plante Bandera, Evelio y la Rumba y Trucutú.

Para entonces sus malos pasos ya eran evidentes. Se dice que traficó con heroína y fue arrestado. Se dice también que escapó a una investigación policial estableciéndose una temporada en Chicago. Se dice además que se le dio por muerto. Y se dice, esto si con mayor asidero, que entre todos sus admiradores, Jerry Masucci incluido, decidieron traerlo de vuelta a la música. De allí el título del álbum de 1979, Alive and Kicking, producido por Javier Vásquez y con una profética carátula diseñada por Ron Levine en la que Ramírez aparece como un insepulto, emergiendo de su ataúd en una cripta iluminada por un rayo de luz.

Pero ¿porqué su historia llama tanto la atención? Porque Chamaco fue un sonero descomunal, capaz de improvisar durante horas sin repetir una estrofa y siempre acudiendo a vivencias cotidianas y jergas callejeras. Y eso es en gran medida lo que ha alimentado el mito, pues se piensa que las alusiones a la droga son constantes en sus canciones. En su tema Adivínalo, inspirado en la cárcel, dice: “Yo que quería comprar, mira Guagua lo han ruiniao, y al buscar en la taquilla veo que estoy arruinao. Una pata y un jabón, un cigarrillo pasmao, si no pago la paella voy a quedarme ‘esmayao. No quiero pedir colilla y sepan que estoy tumbao”.

Alive and Kicking tiene la producción de la promotora Agúzate y la firma Deboka Films. Agúzate es una organización dedicada a la promoción de la cultura afrolatina en Chicago, mientras que Deboka es la casa creada por su joven realizador Eduardo Cintrón, quien comparte labores de dirección con Omar Torres. Cintrón, a pesar de su juventud, es un reconocido especialista en vídeos musicales que alterna sus trabajos de creación publicitaria con proyectos documentales como este, donde ha tenido la valiosa colaboración de Chamaco Ramírez Junior. La fecha prevista para su estreno es el verano de 2013.

José Arteaga.

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